El día empezó para nosotros casi al despuntar el alba, la diferencia horaria hizo que nos despertáramos antes de que sonara el despertador, a las 6 y algo de la mañana ya estábamos en pie. Estábamos ya ansiosos por que llegara la hora para recoger la moto y empezar la ruta. Dimos buena cuenta del desayuno buffet del hotel, teníamos tiempo de sobra y algo nos decía que teníamos que coger fuerzas para el día que se nos presentaba por delante. Reservamos en hotel de Las Vegas, hablamos algunos detalles de la ruta y subimos a la habitación a dejar las maletas listas para cuando trajéramos la moto.
Cuando salimos camino del concesionario había dejado de llover, buena temperatura y algo de humedad, pintaba bien.
Los concesionarios Harley Davidson en España están muy guapos, eso al menos pensaba yo hasta que entramos en de Chicago. Èste concesionario, por poneros un ejemplo, era de grande como el Toy's r us de Málaga, enorme. Las harleys se contaban por decenas a cual más chula. Cuando nos enseñaron la nuestra nos quedamos flipados. Era como la que habíamos visto en Málaga. Estaba nueva,la ibamos a estrenar nosostros. Fue Genial.
Probamos la moto, hicimos el papeleo y nos dirijimos al hotel. Bajamos las cosas y las colocamos en la moto, la preocupación que teniamos en cuanto al transporte del equipaje se esfumaron. Todo fué cómo la seda. Nos dirigimos hacia Chicago, no duramos ni diez minutos con las chaquetas. Salió el sol y seguia la humedad, y nos quedamos en mangas cortas. los motoristas empezaron a saludarnos por el camino, la aventura comenzaba.
Encontramos tráfico a la entrada de Chicago pero el imponente skyline de la ciudad nos tenía impresionados como para que nos importara.
Llegamos a Buckingham fountain y desde allí iniciamos el camino a Springfield. Los carteles de ruta 66 empezaron a aparecer y han sido nuestra otra guía hoy.
Hacía un sol de justicia cuando hicimos niestra primera parada a la salida de Chicago en el Chicken Basket, eran ya las casi las tres de la tarde, ibamos tomando conciencia de que llevamos un restraso importante, pero nos pusieron una ración de pollo frito por delante y nos olvidamos del tema. Vinieron muchos pueblos después,una parada para comprar crema porque nos estabamos quemando del sol, y a la altura de Pontiac nos encontramos con la lluvia, duró poco, pero lo suficiente para mojar os los pantalones un poco.Las chaquetas y la pantalla de la Harley nos protegieron de lujo.La lluvia duró poco e hizo que la temperatura refrescara un poco. Nos emocionamos cuando, yendo paralelos a las vias del tren, pasó uno a niestro lado y se puso a pitarnos para saludarnos no sólo ese tren, después nos pasó otro e hizo igual, momentazos. Llegó la noche y todavia nos quedaba casi 100 millas todavía. El cansancio y el dolor de culo empezaban a notarse, nos equivocámos de desvío unas cuantas veces.
Repostamos por segunda vez, y una cerveza y los ánimos que nos dieron unos locals en la gasolinera hicieron que nos vinieramos arriba otra vez.
Llegamos por fin al hotel, son las once de la noche, estamos reventados, ya os contará Paco como tiene el culo. Nos hemos tomado una pinta de cerveza y nos vamos para la cama.